Lotes y trazabilidad

Codigo de lote para licores: macerado, jarabe y base

Tres recipientes de vidrio con macerado, jarabe y alcohol base etiquetados con fechas distintas antes de mezclarse en un lote de licor

Un licor compuesto casi nunca nace de una sola etapa. Primero macerás la fruta, la yerba o los botánicos en alcohol durante dias o semanas. Por otro lado preparás el jarabe o almíbar que le va a dar cuerpo y dulzor. Y en algún momento sumás el alcohol base, que puede venir de una compra reciente o de un tambor que tenés en stock desde hace meses. Cuando llega la hora de mezclar, esos tres componentes se convierten en un solo líquido dentro de un solo lote final.

El problema aparece si ese lote final solo lleva la fecha de mezcla o de envasado como dato de trazabilidad. Ese número no te dice nada sobre cuándo empezó a macerar la fruta, de qué compra salió el alcohol base ni qué tanda de jarabe se usó. Si mas adelante detectás una desviación de sabor, un cliente reclama algo puntual o necesitás dar de baja un insumo con problemas, no vas a poder rastrear hacia atrás cuál de los tres componentes fue el origen.

En esta nota vamos a plantear una estructura de código pensada específicamente para licores compuestos: un identificador corto para el lote final y un registro interno que vincule cada componente con su propio código, su fecha y su origen. La idea no es complicar el proceso, sino evitar que la mezcla final borre la historia de las partes.

Por que el codigo del lote final no alcanza solo

El error mas común es tratar al licor compuesto como si fuera un lote simple, con una sola fecha de inicio y una sola fecha de fin. Pero en la práctica tenés tres líneas de tiempo distintas que convergen en un solo momento: la mezcla.

  • El macerado puede tener una maceración de 15, 30 o 45 días, según la receta y el botánico.
  • El jarabe se prepara aparte, muchas veces el mismo día de la mezcla o unos días antes, y su fecha de elaboración suele quedar sin registrar porque parece un paso menor.
  • El alcohol base viene de una compra con su propio lote de proveedor, y puede ser el mismo tambor que usaste en el lote anterior o uno nuevo con distinta graduación.

Si el código final solo dice algo como LIC-0824, ese número no distingue entre un macerado que arrancó hace 40 días y otro que arrancó hace 20, ni entre dos compras distintas de alcohol base. La trazabilidad se corta justo en el punto donde más la necesitás: cuando algo sale mal y tenés que rastrear el origen.

Estructura de codigo propuesta para licores compuestos

La solución no es meter todos los datos en un código gigante e ilegible en la etiqueta. Es separar dos niveles: un código corto para el lote final, y un registro interno de componentes que ese código referencia.

1. Codigo de cada componente por separado

Cada componente arranca su propio código apenas se inicia su etapa, no cuando se mezcla:

  • Macerado: MAC-AAMMDD-[botánico], donde la fecha es el día de inicio de la maceración. Ejemplo: MAC-240612-NARANJA.
  • Jarabe: JBE-AAMMDD, con la fecha de preparación del almíbar. Ejemplo: JBE-240701.
  • Alcohol base: el código de lote de compra del insumo, tal como lo registraste al ingresarlo a stock. Si comprás alcohol a granel, esto ya deberías tenerlo resuelto desde la trazabilidad de insumos por lote de compra.

2. Codigo del lote final

El lote final que vas a envasar y etiquetar usa una fecha de mezcla o envasado, con su propio secuencial: LIC-AAMMDD-N. Este es el número que va en la etiqueta y el que ve el cliente. Corto, legible, sin necesidad de que nadie lo descifre.

3. El vinculo entre ambos niveles

La parte que realmente sostiene la trazabilidad no es el código en sí, sino el registro que conecta el lote final con los códigos de sus componentes. Esto puede ser una planilla o, mejor, un registro dentro de tu sistema de gestión donde el lote LIC-240715-1 quede vinculado a:

  • MAC-240612-NARANJA (macerado usado, con su fecha de inicio)
  • JBE-240701 (jarabe usado, con su fecha de preparación)
  • Lote de compra del alcohol base correspondiente

Con esa tabla armada, si alguna vez necesitás rastrear hacia atrás, no dependés de la memoria de quien hizo la mezcla: el vínculo ya está registrado.

Errores frecuentes al codificar licores compuestos

  • No fechar el jarabe. Se lo trata como un paso menor porque es solo azúcar y agua, pero si se contaminó, se cristalizó mal o se usó fuera de tiempo, necesitás poder identificarlo igual que a los demás componentes.
  • Mezclar macerados de dos fechas de inicio en el mismo lote final sin dejar constancia de cuánto entró de cada uno. Esto es habitual cuando el volumen de un macerado no alcanza y se completa con el resto de otra tanda.
  • Asumir que el alcohol base es siempre el mismo porque se compra siempre a la misma marca, sin registrar que cambió el lote de compra o incluso la graduación. Esto también afecta el cálculo de la dilución cuando el alcohol base tiene otro grado.
  • Usar la fecha de envasado como único dato de trazabilidad, ignorando que el inicio real del proceso fue semanas antes con la maceración.

Como llevarlo a la operacion diaria

En la práctica, esto se resuelve con tres momentos de registro bien definidos:

  1. Al iniciar la maceración: generás el código del macerado y anotás fecha de inicio, botánico y cantidad de alcohol usado.
  2. Al preparar el jarabe: generás su código con fecha de elaboración, aunque te parezca un paso simple.
  3. Al mezclar: generás el código del lote final y, en el mismo registro, anotás qué código de macerado, qué código de jarabe y qué lote de alcohol base entraron, con las proporciones usadas.

Si tu volumen de producción incluye distintos sabores o variantes que arrancan y terminan en fechas distintas, conviene revisar también cómo se documenta esto en una hoja de ruta por lote, donde cada etapa queda registrada con su fecha y responsable.

Donde entra un sistema de gestion

Llevar este esquema en una planilla es posible, pero se vuelve pesado apenas tenés varios sabores en producción al mismo tiempo, cada uno con su macerado, su jarabe y su base en etapas distintas. Alquimetra permite registrar y vincular cada etapa del lote -macerado, jarabe y lote final- con su fecha y su origen propios, así que esa relación queda guardada dentro del sistema en lugar de depender de una planilla aparte o de la memoria de quien hizo la mezcla.

En resumen

Un licor compuesto no es un lote simple: es la suma de tres historias distintas que convergen en un momento puntual. Si el código final no está vinculado a los códigos de macerado, jarabe y alcohol base, la trazabilidad se corta justo donde más se necesita. La solución no es un código largo e ilegible, sino un código corto para el lote final y un registro interno que lo conecte con cada componente y su fecha de origen.

Si producís licores compuestos con maceración propia, jarabe artesanal y alcohol base comprado, revisá cómo Alquimetra se adapta a este tipo de producción y a la forma en que tus lotes se van armando por etapas.